Las 9 aes de la motivación
aire
agua
alimento
actividad
adquisición
ambiente
atención
afiliación
aceptación
LAS
9 AES DE LAS MOTIVACIONES HUMANAS
Por Psic. Irma Romero Laporte
Negligencia, dejadez, abulia son, entre otras, formas de
comportamiento humano que expresan, en menor o mayor grado, desinterés en la
acción, carencia de motivos para activarse ante las cosas de la vida, las
situaciones, los retos.
Lo natural o normal consiste en vivir la vida desde la acción no
desde la pasividad. La pasividad está generalmente vinculada a estados poco
saludables como la enfermedad física, la debilidad, o estados psicológicos que
necesitan remediación como la melancolía o la depresión, estados psicomotrices
deficientes o trastornos del desarrollo y del funcionamiento cognitivo.
Salvados estos casos enunciados en el párrafo anterior,
minoritarios en toda población mas o menos normal, la mayoría de las personas
desde el neonato hasta el anciano, se mueven hacia lograr los medios para
sobrevivir y algo mas allá para vivir a plenitud y trascender.
A continuación presento una escala de motivaciones que yendo de
la mas elemental y determinante va paso a paso conduciendo al lector en la
dinámica sucesiva de las motivaciones humanas.
Como se puede observar al principio de la lista está el aire, ésta es la primera “A”, de él su oxígeno es lo
fundamental para mantener la vida y es por ello que lo queremos, lo buscamos y
si no lo conseguimos morimos. Después viene el agua, la segunda “A”. Líquido. Parte mayoritaria
del cuerpo humano necearía para mantener sus células con la hidratación
indispensable, la no ingesta de agua deviene en pocas horas en deficiencias
severas del funcionamiento celular, acaba con los tejidos del cuerpo y produce
la muerte. En tercer puesto he anotado el alimento, es la tercera “A”, al igual que la segunda
“A”, su privación produce la muerte (por inanición se suele decir), su reducida
ingesta ocasiona desnutrición y merma considerable del rendimiento, un
desarrollo débil del infante y en los mayores desgaste y deterioro físico y
fisiológico, influye igualmente sobre el desempeño psicológico y social tanto
laboral como relacional en general en todos los ámbitos de actividad humana. La cuarta “A” corresponde a la motivación
por actividad, un organismo humano oxigenado, hidratado y nutrido está listo
para la acción y la llevará espontáneamente a cabo. La actividad es el moverse tanto
en lo físico como en lo emocional cognitivo y social de modo espontáneo o como
respuesta a una exigencia del ambiente natural o del ambiente social. En
condiciones normales las personas humanas buscan la actividad, hacer girar un
móvil desde la cuna como lo hacen los infantes o dar una caminata acelerada un joven
tanto como saltar la cuerda en el patio del recreo, los niños, o escribir
textos en un ordenador son actividad y mucha de ella se realiza espontáneamente
si las motivaciones correspondientes a las tres anteriores están satisfechas.
Es muy difícil, aunque en casos especiales ocurre, que sin aire, agua y
alimento un individuo humano se impulse por si mismo a la actividad, de hecho
se llama “inane” a aquel que no se mueve
y quien por lo general está en un estado de privación de aire, agua y
alimento.
La quinta “A” corresponde a la motivación
por adquisición, esta
consiste en tomar para si a partir del medio natural y social donde se
encuentre la persona cosas que le apetecen o que le prometen dar en el momento la solución a una
deficiencia. Adquirir cosas materiales como provisiones para las despensas,
vestidos para el momento y para los armarios, material para el juego como balones
o consolas de juego, libros y revistas y en general todo aquello que el mismo
ser humano es capaz de producir.
La sexta “A” es la motivación por el
ambiente, desde una cueva o apartamento donde colocar sus cosas adquiridas y
estar a salvo y en intimidad. Es una motivación básica y toda persona desde la
niñez a la vejez está motivado a tener un ambiente propio confortable, unos mas
exigentes que otros todos los seres humanos necesitamos un lugar mas allá de
las simples coordenadas geofísicas, un ambiente que se sienta como dominio
personal y como guarida inexpugnable, la vivienda, el campo, la fábrica, la
institución donde se labora, se hace arte o deporte.
La séptima “A” es la motivación por
atención, al ser los humanos seres biopsicosociales, somos motivados por recibir atención en ese ambiente donde vivimos, o donde accionamos. En
perversas condiciones se busca la atención mediante formas bizarras, como
cuando el niño o niña presenta rabietas sucesivas innecesarias o cuando se
exhiben partes íntimas para ocasionar escándalo por ejemplo. La atención es
primero que nada visión y escucha, ser visualizados, ser escuchados es la
motivación que nos produce el sentimiento de pertenencia, de allí que debe
intercambiarse en los grupos sociales y realizarse como un derecho humano sin
el cual el ser estará incompleto. Las conductas de Ley del hielo y guerra fría,
desprecio e ignorar a las personas deben ser repulsadas, evitadas y reprendidas
en los medios sociales sanos sean éstos familias, grupos escolares o de trabajo.
La octava “A” es la
motivación por afiliación, una vez
reconocido por los otros el individuo humano, hombre o mujer está en
condiciones de despertar su motivación por afiliarse a los demás, en cualquier
ámbito social que se encuentre, ya sea en su familia o en un reclusorio, en un
sitio estable o pasajero, se motivará por establecer nexos de afiliación, con ello se verá reflejado en el otro,
coincidente o contrastante, pero en conexión con otros que le entiendan, le den
feedback, le toquen, etc. Seguidamente está la motivación de aceptación o novena “A”, es la búsqueda del ser humano dentro de su ambiente, una vez
que es motivo u objeto de atención y ha logrado afiliarse a sus congéneres, de
la manera que sea, de lograr aceptación de parte del grupo, indica la pertenencia a éste y le da un
enclave a la persona dentro del mundo que le rodea.
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